qué hermoso día
tengo ganas de pisar la tierra, pisar el césped aún húmedo, pisar las veredas recién baldeadas
tengo ganas de salir a caminar sin rumbo y recibir sorpresas, recibir imágenes y atraparlas
llenarme del aire frío y limpio de la mañana
y del sol tímido, fresco y nuevo
tengo ganas de caminar mucho y lentamente, por calles desconocidas
mirar las casas, los árboles, otras caras, otros negocios
disfrutar de pequeños hallazgos
caminar junto al río y que el viento me de en la cara
imaginarme en las islas, ver el reflejo de los lejanos árboles en el agua
detenerme tal vez en algún café
o en la casa de un amigo
o en una plaza
o en cualquier cordón
a sentirme tranquila, libre
jueves, 25 de junio de 2009
martes, 23 de junio de 2009
una liñita brillante y fugaz
hoy la luna
es una pequeña liñita
una sonrisa a medias de un gato de Cheshire
una hendidura brillante en el cielo
el borde de un párpado cerrado
un ganchito para colgar sueños
o quedarse colgado mirando la ciudad..
descansa ingrávida en la franja amarillenta del cielo anocheciendo
por debajo
unos restos rojizos de atardecer que perdió su brillo
por arriba
celeste, y profundidad azul e inmensa que parece pesar al horizonte...
abro la ventana aunque esté engripada
y me molesta tanto esta rejita...
pero distingo una aureola que reconstituye su redondez
y veo que se vuelve más rojiza
es tan finita, casi imperceptible
quisiera atraparla esos días en que está gigante, henchida y casi alcanzable
voy a estar mirándola atentamente
es una pequeña liñita
una sonrisa a medias de un gato de Cheshire
una hendidura brillante en el cielo
el borde de un párpado cerrado
un ganchito para colgar sueños
o quedarse colgado mirando la ciudad..
descansa ingrávida en la franja amarillenta del cielo anocheciendo
por debajo
unos restos rojizos de atardecer que perdió su brillo
por arriba
celeste, y profundidad azul e inmensa que parece pesar al horizonte...
abro la ventana aunque esté engripada
y me molesta tanto esta rejita...
pero distingo una aureola que reconstituye su redondez
y veo que se vuelve más rojiza
es tan finita, casi imperceptible
quisiera atraparla esos días en que está gigante, henchida y casi alcanzable
voy a estar mirándola atentamente
sábado, 20 de junio de 2009
Los cielos que tornan
Ayer..
la sonrisa tímida de la brisita veraniega.
Odiamos el verano cuando cae con todo su peso de siesta sobre nosotros, todo se pega, todo es denso, todo zumba, y nunca nos libramos del ronroneo de fondo de miles de aires acondicionados.
Pero cuando está fresco, y de pronto un día nos sorprende, imprevisto, gratis, inesperado, con la brisita veraniega, esa brisa suave, cargada de humedad, que antecede a las tormentas de verano, una sonrisa asoma enmascarada en fastidio.
Y por poco tiempo, la noche se ofrece joven e invita a disfrutarla, a pasarse las horas en la terraza tomando un vino y charlando, a sentarse en el balcón contemplando en silencio, o salir al patio, pisar el césped húmedo y quedarse anhelando grillos.
Ayer la noche nos sorprendió, las camperas nos pesaron, caminamos un poco más, y entreabrimos alguna ventana. Y esta mañana pálida, nos fastidia otra vez.
Sabemos que el aire cargado de humedad anuncia la lluvia, y luego el fresco, aún así uno espera disfrutar el viento cálido un poquito más. Pero la mañana gris de hoy llega para quedarse por un rato, y desbaratar nuestro plan de parque.
Aunque luego, agradecemos a ese cielo espeso y grisáceo, a ese tinte marrón diluido y a aquella nube de agua que se intuye a lo lejos, porque si la brisita durara no sería agradable, no sería gratis, ni inesperado, sería verano. No sería sorprendente , ni invitaría a un plan diferente, y nos aburriría.
Lo fugaz de esta sensación es lo mas encantador y esencial.
Lo mismo sucede en verano, cuando por un día se corta el calor con una bocanada de aire fresco, usamos un pilotín, zapatillas, tal vez nos resfriamos, y luego el sol de vuelta.
Estos momentos opuestos y efímeros, que nos recuerdan otra estación, y por contraste nos muestran la que transitamos, son las chispitas de chocolate del clima.
la sonrisa tímida de la brisita veraniega.
Odiamos el verano cuando cae con todo su peso de siesta sobre nosotros, todo se pega, todo es denso, todo zumba, y nunca nos libramos del ronroneo de fondo de miles de aires acondicionados.
Pero cuando está fresco, y de pronto un día nos sorprende, imprevisto, gratis, inesperado, con la brisita veraniega, esa brisa suave, cargada de humedad, que antecede a las tormentas de verano, una sonrisa asoma enmascarada en fastidio.
Y por poco tiempo, la noche se ofrece joven e invita a disfrutarla, a pasarse las horas en la terraza tomando un vino y charlando, a sentarse en el balcón contemplando en silencio, o salir al patio, pisar el césped húmedo y quedarse anhelando grillos.
Ayer la noche nos sorprendió, las camperas nos pesaron, caminamos un poco más, y entreabrimos alguna ventana. Y esta mañana pálida, nos fastidia otra vez.
Sabemos que el aire cargado de humedad anuncia la lluvia, y luego el fresco, aún así uno espera disfrutar el viento cálido un poquito más. Pero la mañana gris de hoy llega para quedarse por un rato, y desbaratar nuestro plan de parque.
Aunque luego, agradecemos a ese cielo espeso y grisáceo, a ese tinte marrón diluido y a aquella nube de agua que se intuye a lo lejos, porque si la brisita durara no sería agradable, no sería gratis, ni inesperado, sería verano. No sería sorprendente , ni invitaría a un plan diferente, y nos aburriría.
Lo fugaz de esta sensación es lo mas encantador y esencial.
Lo mismo sucede en verano, cuando por un día se corta el calor con una bocanada de aire fresco, usamos un pilotín, zapatillas, tal vez nos resfriamos, y luego el sol de vuelta.
Estos momentos opuestos y efímeros, que nos recuerdan otra estación, y por contraste nos muestran la que transitamos, son las chispitas de chocolate del clima.
miércoles, 17 de junio de 2009
Discutiendo sobre el significado de una canción, resolví que no me interesaba quién la hubiese escrito, ni para quién, ni por qué. Si bien para comprender y apreciar a un autor es importante conocer el contexto... la verdadera riqueza del arte, su esencia, es que trasciende al artista.
el arte queda, y es patrimonio de la humanidad, y mucho más rico es cuando cada uno tiene su propia visión, entonces el arte es móvil, vivo, inmortal, e infinito.
Si solo pudiésemos ver en la manera en que el autor lo pensó no sería arte, no sería canción, ni pintura, ni baile, ni nada, sería un texto científico o una ecuación.
Qué bueno que cada uno se apropie del arte con cada interpretación, lo haga suyo, y lo sienta a su manera.
el arte queda, y es patrimonio de la humanidad, y mucho más rico es cuando cada uno tiene su propia visión, entonces el arte es móvil, vivo, inmortal, e infinito.
Si solo pudiésemos ver en la manera en que el autor lo pensó no sería arte, no sería canción, ni pintura, ni baile, ni nada, sería un texto científico o una ecuación.
Qué bueno que cada uno se apropie del arte con cada interpretación, lo haga suyo, y lo sienta a su manera.
Portales
En el Hospital Italiano, donde autorizan las órdenes, hay altos ventanales, con vidrios de colores.
Estaba yo observando uno particularmente naranja y brillante.
Detrás de la hoja del vidrio habían puesto una media sombra, o un tejido metálico, que al oscilar con el viento y a través del sol tornaba en curiosos dibujos movedizos.
En el planetario les explican por qué si uno ve a la luz un plástico delgado observa pequeños destellos multicolores y formas ondulantes, tiene que ver con las tensiones a las que fue sometido el material. Bueno, los dibujos de este ventanal eran similares, debido al tejido que habían colocado detrás, pero en constante movimiento, parecía un proceso orgánico, como ver células en un microscopio, como si fuera una ventana a otra dimensión, o como cuando agarrás la vidita en el Arkanoid que te lleva al siguiente nivel, y un huequito se abre en el rincón de la pantalla, ondulante y efímero, y hay que meterse allí dentro.
De seguro de habérmelas ingeniado para alcanzar la ventana, y tocarla, mi dedo hubiese atravesado aquella superficie "gelatinosa" y trascendido a otra dimensión. Y si hubiese tenido el valor de zambullirme entera tal vez no estaría aquí y ahora.
Claro que alguna empleada se hubiese alarmado considerablemente y alguien en la sala me lo hubiese impedido, y yo misma hubiese coartado mis esfuerzos por puro criterio social... así que no sé qué tan lejos hubiese llegado.
Cuántos portales a otras dimensiones se nos ofrecen diariamente y son desdeñados o inadvertidos?
Aquél era particularmente grande, obvio, y elocuente y fue ignorado sin curiosear.
No quedan aventuras de Alicia por vivir si todos los portales se disfrazan de ventanas, huecos en el árbol, y charquitos luego de la lluvia, porque nadie se zambulliría con ganas y con plena fe.
Atentos a los portales cotidianos.
Acerquen cautelosos las manos.
Estaba yo observando uno particularmente naranja y brillante.
Detrás de la hoja del vidrio habían puesto una media sombra, o un tejido metálico, que al oscilar con el viento y a través del sol tornaba en curiosos dibujos movedizos.
En el planetario les explican por qué si uno ve a la luz un plástico delgado observa pequeños destellos multicolores y formas ondulantes, tiene que ver con las tensiones a las que fue sometido el material. Bueno, los dibujos de este ventanal eran similares, debido al tejido que habían colocado detrás, pero en constante movimiento, parecía un proceso orgánico, como ver células en un microscopio, como si fuera una ventana a otra dimensión, o como cuando agarrás la vidita en el Arkanoid que te lleva al siguiente nivel, y un huequito se abre en el rincón de la pantalla, ondulante y efímero, y hay que meterse allí dentro.
De seguro de habérmelas ingeniado para alcanzar la ventana, y tocarla, mi dedo hubiese atravesado aquella superficie "gelatinosa" y trascendido a otra dimensión. Y si hubiese tenido el valor de zambullirme entera tal vez no estaría aquí y ahora.
Claro que alguna empleada se hubiese alarmado considerablemente y alguien en la sala me lo hubiese impedido, y yo misma hubiese coartado mis esfuerzos por puro criterio social... así que no sé qué tan lejos hubiese llegado.
Cuántos portales a otras dimensiones se nos ofrecen diariamente y son desdeñados o inadvertidos?
Aquél era particularmente grande, obvio, y elocuente y fue ignorado sin curiosear.
No quedan aventuras de Alicia por vivir si todos los portales se disfrazan de ventanas, huecos en el árbol, y charquitos luego de la lluvia, porque nadie se zambulliría con ganas y con plena fe.
Atentos a los portales cotidianos.
Acerquen cautelosos las manos.
jueves, 11 de junio de 2009
limpiando
por qué se empeña el polvo en cubrirlo todo?
siempre presente
cuando aquietamos una habitación
cuando nos ausentamos un tiempo
cuando una casa se vacía
si hay algo que siempre estará será el polvo
cubriendo civilizaciones enteras
ocultándolas
haciendo piso para las nuevas
el polvo es el movimiento
es la evolución
cubre a quien no se mueve
entierra a quien quedó atrás
el polvo hace capas y capas de olvido
capas de años
capas de historia
vivimos sobre el polvo depositado por milenios
por sobre los dinosaurios
por sobre las guerras
por sobre los gobiernos...
hoy limpié mi casa
quité tierra de alfombras
y finas capas grises de muebles
hoy quité el polvo...
cada vez que se limpia
que se quita uno el polvo de encima
es un esfuerzo por no perecer
siempre presente
cuando aquietamos una habitación
cuando nos ausentamos un tiempo
cuando una casa se vacía
si hay algo que siempre estará será el polvo
cubriendo civilizaciones enteras
ocultándolas
haciendo piso para las nuevas
el polvo es el movimiento
es la evolución
cubre a quien no se mueve
entierra a quien quedó atrás
el polvo hace capas y capas de olvido
capas de años
capas de historia
vivimos sobre el polvo depositado por milenios
por sobre los dinosaurios
por sobre las guerras
por sobre los gobiernos...
hoy limpié mi casa
quité tierra de alfombras
y finas capas grises de muebles
hoy quité el polvo...
cada vez que se limpia
que se quita uno el polvo de encima
es un esfuerzo por no perecer
lunes, 8 de junio de 2009
de fondo, el cielo de ciudad gótica
de pronto
mientras caminaba
descubrí que estaba conmigo
lo que siempre había sido
y que últimamente extrañaba
esa capacidad de ver más allá de ver
de ver con ganas, con magia, que todo me diga algo y todo me maraville
caminaba sin ir a ningún sitio
dejándome me llevar
miraba las hojas estrellas-pájaros de otoño
alfombrando el suelo
simulando un cielo
estrellando las veredas
miraba las casas
pensando en la ciudad como un bloque que se eleva
y al que un organismo colectivo hiende y cala
creando calles, corredores, patios
una rama me detuvo
un árbol distinto al resto que crecía
debajo
una plantita de mi infancia
con muchas bolitas mínimas de colores
creo que la vereda se ensanchó y no lo noté
de antesala
me sorprendió una luna de cómic
amarilla, pálida
envuelta en una niebla verdosa sobre un cielo muy azul
siguiendo por la misma vereda esperaba ver una silueta conocida
al final de una tarde sin nombres ni catálogos
de nubes de pensamientos
de flotar
al final de la tarde un abrazo conocido
y en el abrazo
miré hacia arriba
y vi el cuadro del día
vi un árbol sin hojas, de ramas sinuosas y oscuras
que ocupaba casi toda la imagen
se entrelazaban y recortaban como una silueta, apenas, sobre un cielo muy azul
a la izquierda enmarcaba una cornisa blanca, de una casa alta
a la derecha, arriba, la terminación de un edificio, que se distinguía apenas
más tenue aún, arriba
unos cables cruzando la calle
y a la derecha
pelo
nublándome un poco la vista
la imagen duró un abrazo
y se perdió al primer paso que dí
ya olvidé la dirección y la hora
así que no va a volver
mientras caminaba
descubrí que estaba conmigo
lo que siempre había sido
y que últimamente extrañaba
esa capacidad de ver más allá de ver
de ver con ganas, con magia, que todo me diga algo y todo me maraville
caminaba sin ir a ningún sitio
dejándome me llevar
miraba las hojas estrellas-pájaros de otoño
alfombrando el suelo
simulando un cielo
estrellando las veredas
miraba las casas
pensando en la ciudad como un bloque que se eleva
y al que un organismo colectivo hiende y cala
creando calles, corredores, patios
una rama me detuvo
un árbol distinto al resto que crecía
debajo
una plantita de mi infancia
con muchas bolitas mínimas de colores
creo que la vereda se ensanchó y no lo noté
de antesala
me sorprendió una luna de cómic
amarilla, pálida
envuelta en una niebla verdosa sobre un cielo muy azul
siguiendo por la misma vereda esperaba ver una silueta conocida
al final de una tarde sin nombres ni catálogos
de nubes de pensamientos
de flotar
al final de la tarde un abrazo conocido
y en el abrazo
miré hacia arriba
y vi el cuadro del día
vi un árbol sin hojas, de ramas sinuosas y oscuras
que ocupaba casi toda la imagen
se entrelazaban y recortaban como una silueta, apenas, sobre un cielo muy azul
a la izquierda enmarcaba una cornisa blanca, de una casa alta
a la derecha, arriba, la terminación de un edificio, que se distinguía apenas
más tenue aún, arriba
unos cables cruzando la calle
y a la derecha
pelo
nublándome un poco la vista
la imagen duró un abrazo
y se perdió al primer paso que dí
ya olvidé la dirección y la hora
así que no va a volver
lejano y atemporal
ayer me escapé de mí
caminaba y todo me sorprendía
a todo le prestaba atención
me detenía a mirar edificios
pausaba el paso
llegué a la feria sabiéndolo, no sabiéndolo
me deslizaba abstraída y divertida entre los puestos
dejaba que todo me atrape
observaba atentamente
como un investigador
con las manos en los bolsillos
aprehendía cada forma, cada línea, cada textura, cada material
dedicándole todo mi tiempo
al final
vi tres anillos
uno tenía una piedra y escaleras
era como.. surrealista, como Laberinto
el otro me maravilló
era un edificio
por sobre el anillo en sí
un bloque cuadrado era tallado y transformado en casa
sus cuatro vistas calaban puertas ventanas escaleras y techos
y la cubierta eran tejas
era una pequeña obra colonial y genial
el tercero
me atrapó de veras
era lejano y atemporal
me remontaba a imágenes egipcias y mayas
a algún edificio mesoamericano
eran bloques pesados
con escalinatas
formas puras y enormes
me pregunté cómo sería llevar una ventana a otro tiempo en un dedo
un tiempo misterioso, esotérico, poderoso, enorme
un tiempo sin tiempo
lo quiero
pero no se lo compro a menos que me pida un montón
caminaba y todo me sorprendía
a todo le prestaba atención
me detenía a mirar edificios
pausaba el paso
llegué a la feria sabiéndolo, no sabiéndolo
me deslizaba abstraída y divertida entre los puestos
dejaba que todo me atrape
observaba atentamente
como un investigador
con las manos en los bolsillos
aprehendía cada forma, cada línea, cada textura, cada material
dedicándole todo mi tiempo
al final
vi tres anillos
uno tenía una piedra y escaleras
era como.. surrealista, como Laberinto
el otro me maravilló
era un edificio
por sobre el anillo en sí
un bloque cuadrado era tallado y transformado en casa
sus cuatro vistas calaban puertas ventanas escaleras y techos
y la cubierta eran tejas
era una pequeña obra colonial y genial
el tercero
me atrapó de veras
era lejano y atemporal
me remontaba a imágenes egipcias y mayas
a algún edificio mesoamericano
eran bloques pesados
con escalinatas
formas puras y enormes
me pregunté cómo sería llevar una ventana a otro tiempo en un dedo
un tiempo misterioso, esotérico, poderoso, enorme
un tiempo sin tiempo
lo quiero
pero no se lo compro a menos que me pida un montón
viernes, 5 de junio de 2009
las plateadas manzanas de la luna, las doradas manzanas del sol
The Song of Wandering Aengus
(Yeats)
I went out to the hazel wood,
Because a fire was in my head,
And cut and peeled a hazel wand,
And hooked a berry to a thread;
And when white moths were on the wing,
And moth-like stars were flickering out,
I dropped the berry in a streamAnd caught a little silver trout.
When I had laid it on the floor
I went to blow the fire a-flame,
But something rustled on the floor,
And someone called me by my name:
It had become a glimmering girl
With apple blossom in her hair
Who called me by my name and ran
And faded through the brightening air.
Though I am old with wandering
Through hollow lands and hilly lands,
I will find out where she has gone,
And kiss her lips and take her hands;
And walk among long dappled grass,
And pluck till time and times are done,
The silver apples of the moon,
The golden apples of the sun.
(Yeats)
I went out to the hazel wood,
Because a fire was in my head,
And cut and peeled a hazel wand,
And hooked a berry to a thread;
And when white moths were on the wing,
And moth-like stars were flickering out,
I dropped the berry in a streamAnd caught a little silver trout.
When I had laid it on the floor
I went to blow the fire a-flame,
But something rustled on the floor,
And someone called me by my name:
It had become a glimmering girl
With apple blossom in her hair
Who called me by my name and ran
And faded through the brightening air.
Though I am old with wandering
Through hollow lands and hilly lands,
I will find out where she has gone,
And kiss her lips and take her hands;
And walk among long dappled grass,
And pluck till time and times are done,
The silver apples of the moon,
The golden apples of the sun.
Oliverio Girondo me encanta
NOCTURNO
Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamosque nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprendeque no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.
Frescor de los vidrios al apoyar la frente en la ventana.
Luces trasnochadas que al apagarse nos dejan todavía más solos.
Telaraña que los alambres tejen sobre las azoteas.
Trote hueco de los jamelgos que pasan y nos emocionan sin razón.
¿A qué nos hace recordar el aullido de los gatos en celo,
y cuál será la intención de los papeles que se arrastran en los patios vacíos?
Hora en que los muebles viejos aprovechan para sacarse las mentiras,
y en que las cañerías tienen gritos estrangulados,como si se asfixiaran dentro de las paredes.
A veces se piensa,al dar vuelta la llave de la electricidad,
en el espanto que sentirán las sombras,
y quisiéramos avisarles
para que tuvieran tiempo de acurrucarse en los rincones.
Y a veces las cruces de los postes telefónicos,
sobre las azoteas,
tienen algo de siniestro
y uno quisiera rozarse a las paredes,
como un gato o como un ladrón.
Noches en las que desearíamosque nos pasaran la mano por el lomo,
y en las que súbitamente se comprendeque no hay ternura comparable
a la de acariciar algo que duerme.
al principio
empezamos mirando por una ventana
un recorte ínfimo y luminoso en una habitación pequeña
en un piso alto
en medio de la ciudad..
se vislumbra sólo una pequeña porción, minúscula, de la vida urbana
bloques emergentes de edificios, de distintos colores formas y proporciones
con muchos recortes de realidades distintas,
asoma la cotideaneidad de la ropa tendida,
la soledad de una hamaca paraguaya constreñida en un balcón mínimo,
la habitación incógnita, que sólo ofrece un destello de su privacidad,
y la mediasombra del triste patio entre gigantes medianeras.
se ve algo, de una inmensidad,
detrás, una fina silueta de conjuntos de edificios lejanos, que se miran desde otras ventanas,
recortándose sobre un cielo pálido pero brillante, un cielo de tarde de otoño con calor
lo hiende una aguja de iglesia, pero también muchas antenas metálicas
y todo se envuelve en una bruma de luz difusa que nubla los ojos
y diversas sombras pegándose a todo, dibujando repeticiones,
sobre los edificios, una fina capa de años, de polvo en el aire, de lluvias y lluvias que dejan sus marcas, de humo, de ruido,
de fondo
una cortina de autos, bocinas, algún sonido lejano de plaza, algún aleteo de pájaros
algunas palomas me aportan movimiento
y esas pequeñas motitas blancas que siempre flotan
sobrevolándolo todo
mi ventana es mas bien infinita
un recorte ínfimo y luminoso en una habitación pequeña
en un piso alto
en medio de la ciudad..
se vislumbra sólo una pequeña porción, minúscula, de la vida urbana
bloques emergentes de edificios, de distintos colores formas y proporciones
con muchos recortes de realidades distintas,
asoma la cotideaneidad de la ropa tendida,
la soledad de una hamaca paraguaya constreñida en un balcón mínimo,
la habitación incógnita, que sólo ofrece un destello de su privacidad,
y la mediasombra del triste patio entre gigantes medianeras.
se ve algo, de una inmensidad,
detrás, una fina silueta de conjuntos de edificios lejanos, que se miran desde otras ventanas,
recortándose sobre un cielo pálido pero brillante, un cielo de tarde de otoño con calor
lo hiende una aguja de iglesia, pero también muchas antenas metálicas
y todo se envuelve en una bruma de luz difusa que nubla los ojos
y diversas sombras pegándose a todo, dibujando repeticiones,
sobre los edificios, una fina capa de años, de polvo en el aire, de lluvias y lluvias que dejan sus marcas, de humo, de ruido,
de fondo
una cortina de autos, bocinas, algún sonido lejano de plaza, algún aleteo de pájaros
algunas palomas me aportan movimiento
y esas pequeñas motitas blancas que siempre flotan
sobrevolándolo todo
mi ventana es mas bien infinita
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